El pasado jueves 7 de marzo remataban en ASCEGA las presentaciones de los candidatos a la alcaldía de A Coruña con la participación de Xulio Ferreiro, un alcalde que la ciudad descubrió por sorpresa hace 4 años y que hoy ya no sorprende a nadie con su intención de seguir gobernando María Pita.

Si el efecto ‘sorpresa’ fue producto de la efervescencia política propia de aquellos tiempos o del hartazgo ciudadano nunca lo sabremos, lo único cierto es que Xulio Ferreiro hoy ya no cuenta con un efecto similar para renovar mandato, aunque podría ser él mismo el ‘sorprendido’. En poco más de 2 meses duda resuelta.

Gracias a la improvisada serie de convocatorias a las urnas, que siempre actúan cual flauta mágica atrayendo a los políticos allá donde les dejen decir y callar lo que les parezca oportuno, en ASCEGA conseguimos que Ferreiro acudiese a nuestra llamada, cosa que no había sucedido desde el principio de la legislatura. Y hemos de decir que en su flanco derecho, Alberto Lema y en el izquierdo, Xiao Varela, fueron dignos escuderos del candidato de la Marea Atlántica.

Tras la correspondiente concesión de minutos a los periodistas y fotógrafos, sobre las 9:45 h el alcalde empezó a hablar. Y no será este el lugar en el que transcribamos sus palabras ni sus propuestas, para ello está lo publicado en prensa. Tampoco redactaremos una hagiografía del personaje (que ni es santo ni ‘todavía’ suficientemente encomiable como alcalde), pero sí salpicaremos el texto de episodios cuasi fotográficos que ayuden a recordar a los que acudieron lo qué sucedió la antesala del infinitamente más relevante 8 de marzo en ASCEGA.

Investido de un pasado municipal que podríamos calificar en tiempo verbal como pretérito perfecto (porque parece que Ferreiro acaba de llegar, aunque muchos de los presentes lo viesen como el pretérito imperfecto de Coruña), quiso convencer al auditorio de que su gestión ha producido estadísticas francamente favorables para la ciudad, especialmente en la última parte de la legislatura. No lo consiguió.

Quizá su realidad ‘objetiva’ sea incapaz de penetrar en el desánimo coruñés, pero lo cierto es que aunque el mismísimo Tezanos le hubiese ido dictando las cifras que, para él, hacen de la ciudad un lugar mejor que el que él se encontró al llegar al Ayuntamiento, los presentes en la sede de ASCEGA no se las hubieran creído menos.

Cuando Ferreiro descansó los folios que llevaba en la mano -llenos de ‘mitin’- en la mesa auxiliar y abrió la botella de agua para aclarar su garganta llegaron las preguntas de los ciudadanos, y aquí ya apareció el alcaldable, e incluso logramos ver algo más a la persona que al personaje.

Una defensa férrea de sus verdaderas afirmaciones por encima de las palabras que pone la prensa en su boca, vehemente, deslizando el castellano entre los resquicios de lo lingüísticamente correcto para su formación. Asertivo, casi empático ante las preguntas de los presentes.

Fue un fugaz espejismo que entendíamos no podía durar en tierra hostil: tanto empresario junto, adláteres de un modelo productivo extractivo basado en la especulación, mal rollo.

Sale a ganar y no a ‘ayuntar’, aunque mucho nos tememos que no le quedará más remedio que hacer este último, juntarse con otros para ser alcalde de nuevo o para que una alcaldable gobierne y otra no.

Y si algo se echó de menos esta vez en ASCEGA fue el sarcasmo corrosivo de los que habitualmente lo utilizan, aunque sirvió de sucedáneo la ironía fina de entregar al concejal de Rexeneración Urbana su propia foto para recordarle que preferimos verlo en persona en nuestros debates y no tener que dejar, de nuevo, su silla vacía.

Quizá las críticas hubiesen sido más feroces si el moderador hubiera estado más atento a las intenciones parlamentarias de alguno de los asistentes habituales que, tal y como le manifestaron entre churros y café posteriormente a aquél, se quedaron con las ácidas ganas de decirle al señor Ferreiro lo que pensaban.

«Desde aquí mis disculpas más sinceras por no ver en tiempo real los signos reclamando esos turnos de palabra, nada más lejos de mi intención impedir que en estos encuentros políticos se les diga a nuestros representantes, o a los que pretenden serlo, lo que cada asistente desea que estos escuchen.»

Adiós a Ferreiro y hola a Xulio, adiós al alcalde y hola al alcaldable. Esperamos contar con Xulio en el debate definitivo con el resto de los candidatos que tendrá lugar a pocas semanas de las elecciones municipales del 26 de mayo y, mientras tanto, le deseamos a Ferreiro que, hasta esa fecha, tenga suerte y aplique el criterio de prudencia como alcalde de todos los coruñeses para que esta legislatura acabe de la mejor manera posible.

*Se adjunta enlace a artículo de prensa donde se hace eco de la participación del candidato de Marea Atlántica en los Desayunos Políticos ASCEGA.

- El Ideal Gallego:

https://www.elidealgallego.com/articulo/coruna/ferreiro-ve-inconveniente-amplien-fondos-imce/20190307211306399788.html


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