Artículo de Opinión de D. Juan Lojo

El ministro de Seguridad Social planteó que los trabajadores de la generación del ‘baby boom’ nacidos entre los años 50 y mitad de los 70 iban a tener que elegir entre trabajar más o cobrar menos prestación en su jubilación. José Luis Escrivá, sigue afirmando que «no se expresó bien» y apunta ahora a otros elementos que también forma parte de la carpeta de la reforma de las pensiones para buscar la sostenibilidad del sistema. Tras matizar sus palabras y afirmar que no tuvo «su mejor día», recibe un capote del presidente del Gobierno, que alaba su trabajo al frente del departamento

Así, «dentro del paquete agregado», el mecanismo de equidad intergeneracional «es un tema menor y perfectamente manejable», ha insistido el ministro, que ha recordado que el acuerdo alcanzado con los agentes sociales se mueve dentro de los parámetros de las recomendaciones del Pacto de Toledo.

Para que se le entienda, los nacidos entre 1955 y 1975, aproximadamente, tendrán dos opciones: o trabajar más tiempo para retrasar la jubilación o cobraran menos para que el sistema no reviente. Concluyendo: pasado mañana serán demasiados pensionistas para muy pocos cotizantes. Algo elemental e indiscutible pero que nadie se atreve a reconocer, salvo que tenga «un mal día», como le pasó a Escrivá.

Y yo me pregunto, ¿como reaccionan ese colectivo de ciudadanos, trabajadores, o futuros desempleados?. Su pasividad es algo para mi incomprensible, su futuro, sus pensiones, en definitiva, su bienestar en los años que sucedan a su jubilación, están en riesgo. No observo contestación a ese proyecto que les vaticina una certidumbre de una pensión cuya cuantía no les permita una calidad de vida acorde con los tiempos futuros.

El gobierno o los gobiernos futuros, se esconden y los llamados sindicatos de clase otorgan, perdiendo la credibilidad que merecieron en la época de los distintos movimientos y lucha en defensa de los derechos sociales. Ahora reciben subvenciones y con ello pagan a “liberados”, que defienden su propio puesto de trabajo al servicio del sindicato y no de los trabajadores.

Así que jóvenes y todos aquellos que tenéis en riesgo vuestro futuro aprender de nuevo de unos pensionistas y jubilados que sí salen a la calle en defensa de sus pensiones y están dispuestos a prestar la ayuda que necesitéis en vuestras justas reclamaciones. Antes lo hicimos en situaciones más desfavorables y ahora nos toca volverlo a hacer ya que qué están en peligro las pensiones de nuestro hijos y nietos.

Presionemos a quienes nos gobiernan, ahora y en el futuro a que den ejemplo y prescindan de asesores, ministerios y chiringuitos innecesarios y que significan una ofensa hacia los ciudadanos.