Artículo de Opinión de Carlos Sánchez González Dans

Con lo de la segunda dosis de esta vacuna, el gobierno, confirma decididamente que actúa de mala fe. Es esta conclusión o la de que son tan rematadamente tontos, que realmente han pensado que había un problema donde no lo hay y como solución nos han dado un posible mal que no ampararía ninguna institución seria salvo la Carlos III. Ya, que la Carlos III tampoco es seria, probablemente.
Lo dicho, actúan como sólo el Sanchismo sabe. Vamos con las reglas.
1.- “Donde no había problema, crean uno”. Primero modifican el público objetivo de la vacuna porque puede generar algún trombo en uno por millón, menos que cualquier anticonceptivo, y pasa de recibirla cualquiera a sólo los menores de 55. Suspenden vacunaciones nuevamente y pasan a ponérsela sólo a mayores de 60, yendo en contra de las recomendaciones internacionales. Cuando ya la han liado parda, pues por sus decisiones no podrán poner segunda dosis a menores de 60, deciden parar máquinas e iniciar un sesudo estudio en la Carlos III, ya no vacunan a nadie porque apenas hay de las otras y la Astrazéneca no se pone. Menuda perra que han cogido para desprestigiar a este laboratorio y a esta universidad. Total, que hacen un estudio para poner la Pfizer a los menores de 60 que han recibido la primera de Astra, yendo en contra de todas las recomendaciones internacionales y del sentido común, que dicta poner la segunda dosis que manda cada laboratorio. Además, se pasan por el forro el estudio de verdad, los cientos de millones de personas vacunados con las dos dosis de Astrazéneca, por ejemplo todo el Reino Unido, donde no se ha dado un solo trombo en segunda dosis dentro del rango que se inventó el gobierno central.
2.- “Damos una solución absurda”. Tras tan científica experimentación de nuestros amigos de la Carlos III, los tienen cuadrados, el gobierno central decide recomendar la segunda dosis de Pfizer y si alguien la quiere de Astrazéneca tendrá que hacerlo bajo su responsabilidad. A estas alturas, que ganas de meterse en jardines,
3.- “El pueblo demuestra más sentido común que sus gobernantes”. La gente saca el móvil y comprueba en diez segundos que todos los organismos internacionales recomiendan no mezclar vacunas, que la única testada es la opción de no mezclar y que no hay casos de trombos en segundas dosis. Por ello, salvo algún “ultra lo que sea”, todos piden la Astra bajo su responsabilidad y  si “te da una vuelta” da igual de quien sea la culpa.
4.- “La culpa es de los demás”, como siempre. Los medios entregados al gobierno han criticado la propuesta “por intereses de los laboratorios” (san Simón dixit). “La gente busca opiniones de otras personas que saben más” (lo dice con retintín, llamando burros a los que piensan distinto).
Y así seguimos, sin que dimita ni el tato, con una ministra peor que el anterior (ya es difícil) y con un director de orquesta al que seguimos camino del precipicio, como en el cuento del flautista. Cuando estemos en el fondo del barranco, alguno que sobreviva dirá, ¿Quién lo iba a imaginar? Y Yolanda Díaz se echará las manos a la cabeza diciendo ¡nooooo!

Ahora toca actuar con inteligencia en el reparto de fondos y en los planes de recuperación, se admiten apuestas…