Artículo de Javier Rodríguez Losada
Director Tesouros de Galicia

Sé que este título condiciona la partida del artículo y corro el riesgo de que se malinterprete. Le pasó a VOX cuando, en uno de sus primeros mítines, utilizó la música de “No puedo vivir sin ti», de Coke Malla. La canción es romántica y evocadora, pero el cantante-disgustado- salió al corte lamentando que eligieran una canción que él había compuesto pensando en la heroína…Al artículo le sucede lo contrario; da la impresión de que precede a una autobiografía de un toxicómano, cuando se trata de destacar el papel de la más grande y auténtica heroína de Galicia: María Pita, sobre la que hay un gran desconocimiento

Para empezar, Mayor Fernández de Cámara y Pita, no era coruñesa sino Cambresa. De una parroquia cercana a Sigrás. Nació en 1565 en el seno de una familia humilde radicada en el ámbito rural.

A los 25 años, María Pita ya había enviudado de su primer marido, y estaba casada en segundas nupcias con Gregorio de Rocamunde, que formaba parte de la guarnición militar que defendía la ciudad de A Coruña

El 10 de mayo de 1580 María Pita estaba pastoreando sus vacas en el monte comunal de Sigrás, cuando ella y sus vecinos vieron acercarse a un soldado al galope.

Los vecinos se reunieron alrededor del agitado recién llegado, que les informó de la llegada de una gran flota pirata que estaba sitiando la ciudad de A Coruña. Mensajeros como él, que tenía orden de ir hasta Santiago habían salido dirección Betanzos y Carballo, en busca de refuerzos –militares o civiles- para ayudar a la escasa guarnición coruñesa.

 

Los mensajeros desconocían la verdadera proporción de este ataque. EL recién construido Castillo de  San Antón se batía contra los navíos enemigos, pero la desigualdad de fuerzas era inmensa. En efecto, los atacantes formaban la armada inglesa que Isabel I había montado en respuesta a  «la felicísima», tal como Felipe II había denominado a la rebautizada irónicamente por los ingleses como “Armada Invencible”…La flota la componían más de 150 navíos con alrededor de 25.000 soldados y tenían como objetivo final atacar los intereses de Felipe II Rey de España, pero también de Portugal y los Algarves —como Felipe I—desde 1580, Isabel I pretendía apoyar a un monarca títere que le permitiese crear en Las Azores una base desde donde atacar los navíos españoles procedentes de América con grandes tesoros, enriqueciéndose y desequilibrando la banca de Felipe II. Controlar Portugal le daba también el control de las colonias portuguesas en Asia, África y América.

 

Felipe II (1556-1598) Añadió Portugal a su reino en 1580, y consecuentemente trajo consigo tener la Península Ibérica bajo su control. Portugal retuvo su sistema separado desde su incorporación en 1580 hasta su independencia en 1640.

Tras oír al mensajero, María Pita sintió un escalofrío: Su marido estaba en peligro, y todas las posesiones que guardaba de su primer matrimonio estaban en la casa que había heredado-en la calle Herrerías-, en el corazón de las luchas entre soldados e ingleses. Junto a algunos vecinos, le faltó tiempo para echarse a andar en medio de una cuadrilla. Tardarían dos horas en llegar a la entrada de la ciudad-por Puerta Real, que observaron completamente rodeada, mientras los invasores trataban de horadar un túnel por debajo de las murallas a la altura de Puerta Real por el único sitio donde el subsuelo no es roca…los piratas invasores pretendían acumular pólvora bajo la misma para después volarla.

Hacía ya dos días que la Torre de Hércules comunicara desde lo alto la señal de alarma que había recibido desde el castillo de San Amaro (hoy ya no existe, que también se llamaba el castillo chivato , porque más que defensivo, tenía el deber de avisar  cuando avistaba cualquier nave enemiga y dar la alarma. Las campanas de todas las iglesias de la ciudad comenzaron a repicar y en pocas horas, los vecinos se enteraban de la amenaza pirata y la invitación a reforzar la guarnición militar en defensa de sus casas. Los bandos eran muy explícitos y ya identificaban al pirata Drake como almirante de la flota enemiga. Drake ya era conocido en Galicia por otros ataques-incluso más al sur (Vigo o Bayona). Junto al pirata Drake, nombrado caballero por Isabel I, estaba al mando de la expedición el general Norris. Black Norris-como era conocido- compartía con Drake una estrategia sanguinaria y de terror frente a las poblaciones que atacaba, con un doble sentido: como arma de guerra para lograr una rápida rendición de sus enemigos y como argumento reclutador para incorporar efectivos a su ejército. No olvidemos que no estamos ante un ejército regular, sino que el inglés era un ejército formado por aventureros cuyo beneficio era el botín de los saqueos. Esta característica marcaría a la propia expedición: mientras Isabel I prefería un primer ataque a Santander- donde se guarnecían los maltrechos restos de la Armada Invencible, a la que pretendía asestar un golpe definitivo y hacerse con el control de las rutas marítimas. Los piratas querían huir de la flota española-aunque malherida era la más potente del mundo- y atacar A Coruña-ciudad que pensaban más rica por su situación de balcón frente a las rutas atlánticas, próxima a Santiago de Compostela, y además de camino hacia Lisboa, que era punto definitivo de la misión.

A medida que la población era advertida, también la flota pirata se acercaba a la costa. En la vertiente sur el recién terminado Castillo, cuando la cuadrilla de María Pita Alcanzo Puerta Real, pudo comprobar que la concentración de actividad de los ingleses en Puerta Real estaba igualmente concentrando a la guarnición militar en ese tramo de la muralla.   María Pita y los suyos corrieron a la parte alta de la ciudad, hacia Puerta de Aires, donde Drake había ordenado un nuevo ataque. La recién llegada cuadrilla se unió a la guarnición militar y –junto a vecinos locales- comenzaron a desmontar paredes de casas para acarrear las piedras y escombros a lo alto del muro defensivo. Es en este momento cuando se produce el épico grito de María Pita:” Quen teña honra, que me siga». Poco después se produce un nuevo ataque de los ingleses, en el que los milicianos locales se mezclan con la guarnición militar en lo alto de la muralla, provocando una lluvia de piedras y escombros inesperada por los invasores. María Pita, personalmente, logra arrebatar el estandarte inglés al abanderado enemigo y, con su misma lanza, mata al oficial que dirigía el asalto, resultando que era el hermano del almirante Francis Drake.

Esta feroz defensa estaba desesperando al pirata Drake, que veía menos próximo el saqueo a la ciudad, y especialmente recordando que La Coruña sólo era el aperitivo del botín, pues planeaba atacar y saquear Santiago de Compostela, cuya fama era conocida en toda Europa en la Edad Media. Con este objetivo, ordenaba que una parte de su ejército, unos 2,000 soldados, se adelantaran hacia Santiago por el conocido como “Camino Inglés”, por ser transitado por peregrinos ingleses habitualmente. Fueron los peregrinos quienes trasladaron a las Islas Británicas la leyenda del Santo Grial en Cambre. La leyenda nace de la hidra existente en la iglesia de Santa María de Cambre, que según la tradición fue trasladada desde Tierra Santa tras las Cruzadas. Según esta leyenda, el elemento clave del Santo Grial no se trataría de la copa utilizada por Cristo en la última cena, sino de la hidra utilizada por Jesús en las bodas de Caná para transformar el agua en vino. Tal hidra habría sido trasladada por los templarios, la orden militar y religiosa que tenía en el golfo Ártabro un asentamiento importante donde regulaba el tránsito de embarcaciones desde Europa nórdica y Central, hacia el sur de la península, y -a través del Mediterráneo-, hacia Tierra Santa. Sería tras la toma de Jerusalén por los cruzados cristianos cuando se hicieron con la hidra y decidieron trasladarla a territorio cristiano.

Los peregrinos ingleses eran habituales en Galicia en la edad media, y el mito del Santo Grial en Cambre se difundió como la pólvora por las islas Británicas.

Tal Leyenda había llegado a oídos de Francis Drake, y con ella venía asociada la del tesoro o templario oculto con el Santo Grial. Era de todos conocida la fama de riqueza y opulencia de la orden de los templarios por toda Europa. El pirata tenía Cambre como hito clave de su expedición. Y la avanzadilla invasora por el camino inglés, liderada por el general Norris, que tenía orden de registrar a fondo y saquear la iglesia de Santa María de Cambre.

Sin embargo los 2,000 soldados invasores se toparon con una inesperada sorpresa en la ría do Burgo. Era allí donde los templarios habían levantado el puente románico que todavía estaba en uso, y el único modo de cruzar la ría dirección Cambre. Pero enfrente –al otro lado de la ría- les esperaba el conde de Andrade al frente de no más que un puñado de soldados. Muy pocos en condiciones normales, pero eran expertos arcabuceros escogidos quienes estaban al otro lado de un puente de tres metros de ancho que obligaba a los invasores a cruzarlo de uno en uno. El puente medía unos 130 metros y los arcabuceros eran certeros a partir de los 100 metros, lo que dejaba a los piratas la única opción de lanzarse al agua de la ría…

Pero la superioridad numérica acabó por imponerse y los ingleses-con numerosas bajas- lograron cruzar el puente, y tras 4 kms de marcha alcanzaron la iglesia de Santa María de Cambre, que sería saqueada, hasta el punto que el cementerio anexo fue profanado, y muchas tumbas se abrieron en busca de un tesoro que no apareció finalmente

Sin embargo, los retrasos ocasionados por la defensa de A Coruña y O Burgo fueron suficientes para desmotivar a los piratas de recorrer los restantes 70 kms a Compostela, y la expedición reculó hasta la ría, donde un navío los esperaba con la ilusión de que pudieran traer consigo la hidra sagrada y el tesoro del Santo Grial. Por entonces el arenal de Santa Cristina no existía, y la ría era navegable-especialmente en horario de marea alta. El navío con los restos de la avanzadilla regresó a la bahía coruñesa, hasta que el almirante Drake- perplejo por tanto infortunio- decidió que era hora de poner rumbo a Lisboa y probar allí mejor suerte…

 

La flota pirata llegaría a Lisboa el tres de junio de 1589, donde existía una guarnición de 5,000 soldados de infantería; cinco veces la guarnición coruñesa, a la vez que las bajas inglesas en las refriegas gallegas habían ocasionado unas 10,000 bajas entre los piratas.

Como resultado de la expedición, Drake perdió más de un centenar de navíos, dos tercios del total que había zarpado de Inglaterra, y más de la mitad de su tropa: más de 10,000 soldados entre muertos y desaparecidos. Francis Drake perdió su prestigio en esta expedición, y dicen que en los últimos años de su vida ordenó buscar un marinero gallego en plymouth-donde llegó a ser alcalde-para que le tradujera aquel grito de mujer que resonaba en su cabeza cada vez que se acostaba de noche: “quen teña honra que me siga”¡

Por su parte John Norris ejercería como embajador inglés ante los estados levantados en Flandes contra Felipe II, pero perdería la relación de confianza que tenía con Isabel I.

En cuanto a María Pita, fue distinguida por Felipe II como “valeroso soldado, y a la muerte de su segundo marido fue beneficiaria con una pensión equivalente a la de un oficial del ejército. Además, se le reconoció el derecho de comerciar mulas hacia Portugal. Este reconocimiento tiene valor desde un monarca con posesiones en todo el mundo- para el que Cambre y Portugal estaban muy próximos. No consta que María Pita hiciera grandes negocios con esta concesión. La heroína gallega llegó a casarse nuevamente tras la muerte de su segundo marido en las murallas coruñesas, acumulando cuatro matrimonios a lo largo de su vida. Murió en 1643, y los historiadores sitúan su tumba en Sigrás, aunque este detalle no ha podido ratificarse. Realmente María Pita deseaba ser enterrada en A Coruña, pero ella no era de alta cuna y su vida había sido poco ordenada. Además, su reconocimiento por Felipe II había levantado muchas envidias…. todo ello fomentó que a su muerte no encontrase el apoyo de muchos. La excepción vino de los sucesores del Conde de Andeiro, un distinguido noble que había tenido mucha relación con la corte en el siglo XIV, con Pedro I, e igualmente gran relación con la corte portuguesa-llegando a ser embajador ante Inglaterra-. El linaje de Andeiro había perdido su influencia en la corte, y con la noticia de la muerte de María Pita pensaron que podían agradar al emperador si acogían con respeto los restos de la heroína. Por este motivo, los sucesores del conde hicieron un hueco en su por entonces en construcción fortificación de las torres de Andeiro-que todavía existen. En el tramo que accede a la capilla desde la entrada, y justo debajo del balcón de la habitación principal, mandaron cerrar con muros de mampostería el hueco del balcón que fácilmente podrían sostener con dos pilares. El espacio interior sirvió para emparedar los restos de María Pita, que desde mediados del siglo XVI está esperando que alguien responda a su grito, ”quen teña honra, que me siga…”dejándonos desde entonces con una cita pendiente. Lamentablemente para los sucesores del Conde de Andeiro, su gesto no tuvo recompensa por parte del Rey. Aunque recibió la noticia con agrado, hay que tener en cuenta que en esa época las noticias diarias hablaban de nuevas conquistas en Chile o Perú, por parte de Pedro de Valdivia o Francisco de Almagro, del descubrimiento de nuevos mares o la llegada de navíos repletos de oro para la corona. Difícil destacar con la noticia de un entierro, aunque fuera el de una heroína.