Esa barbaridad del siglo pasado contra la que luchan Patrimonio y el ayuntamiento coruñes, ha sido y es un apoyo crucial para el impulso del comercio y la hostelería mundial. Los hay en todas las zonas monumentales de Europa como los había a principios del siglo pasado. Lógicamente han cambiado las estructuras, el material de las lonas y el sistema de estampación, pero siempre fueron soporte de marcas y publicidad de la casa, a la vez que resguardaban a clientes y escaparates.
No sé si procede regular demasiado un complemento del edificio que nos acompaña dese hace más de un siglo, lo que sí tenemos claro es que no es momento de obligar a sacar un toldo, no toca. Recuerden el dicho de santa Teresa, “en tiempo de tribulación, no hacer mudanza”