Dedico este artículo a Inés, a Eva y a Bibi, y a todas las sanitarias del hospital de Oza que a diario demuestran su profesionalidad y vocación, también a Chus, que creo no es consciente de lo que cura una sonrisa por las mañanas.

No me enorgullezco, pero reconozco que entendí a quienes defendían que era legítimo evadir impuestos: Corrupción, despilfarro y prioridad del gasto incoherente, unido a tipos impositivos elevados, ofrecían ejemplos casi diarios para ilustrar este razonamiento.

…Hasta hace un par de años. Yo volvía de votar en una jornada electoral cuando sentí mareos y comencé a vomitar. En pocos minutos me encontraba en mi centro de salud y se activaba el “protocolo ICTUS”- que consiste en que al momento se alerta automáticamente a un equipo de profesionales con el objetivo de trasladar al afectado al hospital en el menor tiempo posible.

Efectivamente, solo unas horas después, yo me encontraba en la sala de operaciones, en manos de los neurocirujanos del CHUAC que, literalmente me abrían la cabeza para limpiar la sangre que había inundado mi cerebro y había dejado inútil la mitad izquierda de mi cuerpo. Una intervención DI-FI-CI-LI-SI-MA y de alto riesgo que,  finalmente, terminaba bien. Esto Sucedía en As Xubias, ni en Madrid, ni en Pamplona ni en Houston…

Tras dos meses en coma, y una vez estabilizado me trasladaban al Hospital Marítimo de Oza, donde estuve ingresado seis meses. Después comencé una etapa de rehabilitación ambulatoria, con desplazamientos a y desde casa en ambulancia, y sobre la silla de ruedas que me proporcionó el SERGAS. Ya no recuerdo la cantidad de especialistas que me estudiaron, aparte de los servicios de rehabilitación, pero fueron muchos, y de disciplinas que hasta ese momento desconocía que existieran.

Hoy -casi dos años más tarde- sigo con el programa de rehabilitación, complementado con mi tratamiento en la piscina climatizada municipal, sin que por estas atenciones el SERGAS me haya cobrado un duro….

Cierto que yo llevaba más de30 años cotizando y liquidando religiosamente mis impuestos. Pero la verdad es que cuando hizo falta, conté con profesionales de primer nivel y el respaldo del estado. A esto me refiero, de eso se trata: sentí que formaba parte de un sistema que funciona.

En derecho se enseña la fórmula “solve et repete (paga y luego reclama,) y desde luego no me opongo a que se persiga la corrupción y el despilfarro, pero creo que en general debía enseñarse el “Solve et ríete”- explicando que pagar impuestos es la manera de financiar el estado del bienestar. Ese que echarías tanto de menos si te encontraras en necesidad.

Por eso mi recomendación es que no te amargues. Que pagues el IRPF y sonrías. No esperes a sufrir un ICTUS para darte cuenta de la suerte que tienes por haber nacido en un país que, con sus defectos, es un lujo. Fíjate en un mapamundi la cantidad de lugares donde esto no existe. Y no solo en el tercer mundo…

Dedico este artículo a Inés, a Eva y a Bibi, y a todas las sanitarias del hospital de Oza que a diario demuestran su profesionalidad y vocación, también a Chus, que creo que no es consciente de lo que cura una sonrisa por las mañanas.

Si no estás de acuerdo, tampoco te amargues; puedes irte a Andorra, pero piénsalo bien y me darás la razón. Paga y sonríe.

Javier Rodríguez-Losada/Economista.