En este caso, la despropósita reacción del Sr. Lage Tuñas al articulo de ASCEGA, nos trae la reflexión, en articulo de opinión de Carlos Sánchez González – Dans.

De servidores públicos y de los que se sirven de lo público.

Desde que nos iniciamos como demócratas en el rico mundo de la Europa de mediados de los setenta, comenzó la separación entre los dos tipos de políticos que indico en el título. No sé si por ignorancia o porque en esa época estaba dominado por la pureza y la inocencia de la infancia, pero creo que en esos inicios primaban los servidores públicos. Altos funcionarios, profesionales de prestigio y empresarios de éxito, eran los que entregaban unos años de su vida a servir a la patria por unos emolumentos modestos y, si lo hacían todo bien, recibían un baño de prestigio social, reconocimiento público o alguna buena información para iniciar un negocio exitoso.

Desde mi experiencia personal no dudo que algún servidor público quede, de hecho creo tener el placer de tratar a alguno de ellos y hay miles que no conozco (demasiadas decenas de miles, por cierto), pero mi impresión personal es que son minoría, tanto entre políticos como entre funcionarios, son pocos los que luchan por que su puesto quede mejor que cuando entraron, pocos los que trabajan para servir o dar. Mi experiencia como concesionaria de un servicio municipal roza el esperpento de Valle o el absurdo de Kafka, tres años de paseos entre negociados para intentar salvar un patrimonio municipal desatendido y maltratado, me llevan a terminar con ataques desde arriba intentando cargarme las consecuencias de desidias e ineptitudes de otros, balones fuera. Hago un inciso para aclarar que no temo a posibles demandas, todo es demasiado claro.

¿Por qué esto ahora? Por cansancio vital, mucho, pero también por el final de una misiva escrita por un concejal que acapara más poder del que debería, que cobra más que el presidente del Gobierno de España y probablemente más que ningún otro concejal de este país, que sin ser coruñés ni saber cómo o por qué, maneja el ayuntamiento de esta ciudad y sus dineros. En respuesta a la demanda sobre acciones contra los problemas de empresarios y comerciantes coruñeses por el covid, el presidente de ASCEGA, Alfonso Salazar, dirigió hasta cuatro cartas a dicho concejal, cartas con silencio por respuesta. Tras una campaña impactante en RRSS que hacía mención al concejal responsable de poner en marcha dichas ayudas, llegó al fin la respuesta en cuestión de minutos. Pues el concejal, que se sirve de lo público, pidió al presidente de Ascega y a los integrantes de la asociación, “un mínimo de respeto institucional como representante público elegido democráticamente por los ciudadanos”.

Pues no, señor concejal. Nadie le ha elegido a usted, su partido es el más votado y alguien le metió de segundo-primero, pero en España sólo eligen los ciudadanos a los senadores y también eso es opinable, al resto los disfrutamos o sufrimos. ¿Respeto? Como representante del ayuntamiento y de los ciudadanos, al menos el mío lo tendrá. ¿Cómo político? mejor haría en ganárselo y ya sabe cuál es la manera. No me erigiré yo en juez de nadie, pero mucho me temo que de su nombre se hablará durante muchos años y no como se habló en su día de servidores públicos como Alfonso Molina o Liaño Flores.

Dios salve a usted muchos años, mi concejal.