“Ahora se sabe quién es Ascega; se le reconoce, se le respeta, se nos escucha, se nos valora, tenemos repercusión mediática, repercusión a nivel administraciones, etc. Se nos tiene en cuenta”

Renacer. Teresa López-Camba ha puesto en práctica durante su trayectoria empresarial la máxima que ASCEGA puso el origen de la asociación como una de sus máximas: no ver el final de los negocios como un fracaso, sino como una oportunidad de volver a comenzar una nueva aventura. La emprendedora concluyó una etapa en la promoción inmobiliaria, pero, casi sin descanso y pese al daño emocional que sufrió, renació a través de un local de hostelería, Casa Pilar, y de una inmobiliaria, Larisa. Como fundadora y actual vicepresidenta de Ascega, López-Camba recuerda cómo la asociación nació de la necesidad de apoyo entre los emprendedores afectados por la crisis de 2008 y está satisfecha de cómo ha crecido en los últimos años, convirtiéndose en referencia para empresarios y administraciones.

Tu mundo en el emprendimiento comenzó en tu propia familia, ¿cómo recuerdas tu infancia y juventud con ese vínculo con la promoción inmobiliaria?

La persona de mi familia que da inicio a la promoción inmobiliaria es mi tío, Avelino López Camba, con el que trabajé junto con mi marido y mi padre muchos años. Es un self-made man, un hombre que se hizo a sí mismo. Para mí, una persona admirable. Eso es lo que he vivido, lo que he visto a lo largo de mi infancia y de mi juventud. Ir a visitarlo a su oficina y verle sentado «al otro lado de la mesa», no en la silla de confidente, del otro lado, me gustaba. Yo me decía: «De mayor quiero ser así», hacer casas y no depender laboralmente de nadie. 

¿Cómo decidiste entrar en el negocio familiar y cómo fue la experiencia?

Decidí empezar a trabajar con la familia porque siempre me tiró el tema inmobiliario, a pesar de que no estudié nada relacionado con el mundo de la promoción. Soy licenciada en Biología, algo extraño por otra parte. Tuve a mi hijo y cuando él tenía 10 meses empecé a trabajar con la familia –con mi tío, mi padre y mi marido-. La experiencia ha sido muy buena, he pasado muchos años siendo muy afortunada, hacía realmente lo que me gustaba, disfrutaba trabajando.

Con la crisis económica, la empresa sufre un gran bache del que nunca salió, ¿cómo lo viviste?

Fueron unas fechas emocionalmente muy difíciles, ves cómo el esfuerzo invertido se desvanece y, sencillamente, sufres, y mucho. He de decir que no sé cómo tuve tanta entereza a pesar de tantos disgustos. Ahí es cuando llegan los problemas de verdad de la compañía, no los del día a día, que, por difíciles que fueran, se resolvían.

La crisis económica-financiera-inmobiliaria del año 2008 es la que realmente dejó secuelas en las personas del sector, tanto económica como personalmente. Con la caída de nuestra empresa familiar, se terminan y se van por la borda 50 años de trayectoria de dicha empresa. Nuestra compañía «aguantó», y yo con ella, desde el inicio de la crisis hasta el 2015, año en el que entra en liquidación. Han sido unos años muy duros, harto complicados, que te van horadando personalmente hasta el final. 

Después de la mala experiencia empresarial, ¿en qué momento y por qué te planteas emprender? ¿No pensaste en trabajar por cuenta ajena y abandonar el emprendimiento?

Trabajar por cuenta ajena no lo he pensado nunca, ni después de la caída empresarial ni ahora. He vuelto al mundo de la empresa porque es lo que me gusta hacer, lo llevo en la sangre. Volví a los pocos meses de que la compañía entrase en liquidación, a los cuatro meses, en mayo de 2015. Inauguramos Casa Pilar y en agosto del mismo año abrimos Inmobiliaria Larisa. En ese momento no me planteé parar, quería intentar resetear y continuar, a pesar del cúmulo de circunstancias vividas. 

No solo decidiste emprender, sino que cambias de sector, a la hostelería. ¿Por qué?

El inicio en la hostelería ha sido por casualidad, surge por el empuje de mi familia en ese momento y por la amistad que me une con los entonces socios de Casa Pilar. Ellos necesitaban un socio y yo «una ilusión» después del duro golpe vivido. De todas maneras, no es la primera vez que me dedico a la restauración; en una de las promociones de chalets que la empresa hizo, empezamos con la gestión de un restaurante que más adelante vendimos. 

La hostelería es un sector muy castigado por esta crisis pandémica, ¿cómo lo estáis soportando?

Lo estamos soportando con impotencia, esa impotencia que te genera que nos hayan estigmatizado y no indemnizado.

Seguiste también en el negocio inmobiliario, ¿te sientes muy vinculada a este mundo?

Seguí y sigo, es a lo que me dediqué más de veinte años con mi empresa familiar y ahora continúo con mis socios en Larisa. Es lo que realmente me gusta, el «ladrillo».


¿Cómo ha repercutido el confinamiento en la compra/venta de casas y pisos?

El confinamiento ha repercutido de forma negativa, se venden menos casas y menos pisos. Hay más demanda de casas que de pisos, todo ello dentro del bajón generalizado… En cuanto al alquiler, también ha bajado mucho por el bajón en el volumen de negocio de los distintos sectores empresariales de la ciudad. 

¿A qué problemas te enfrentas en el día a día en tus negocios?

A ninguno realmente, en el día a día, en condiciones normales, no con la pandemia económico-sanitaria.


¿Has sentido o sientes discriminación por el hecho de ser mujer?

No, nunca. En el mundo inmobiliario estoy y estaba muy acostumbrada a trabajar con hombres: bancarios, arquitectos, abogados, operarios de los diferentes oficios de la construcción… y nunca he sentido discriminación por ser mujer


Con respecto a Ascega, en la que eres vicepresidenta, ¿cómo nace?

Nace en 2009, de la idea de cuatro promotores inmobiliarios, cuatro «apestados», que es así como nos veían en el año 2008. En aquel momento nos reunimos y necesitábamos hacer algo contra lo que nos estaba sucediendo. Nuestra pregunta entonces era: “¿Pero no vamos a hacer nada? ¿Nos vamos a quedar así?». Nadie empatizó con nosotros en ese momento, con los del ladrillo, sino todo lo contrario.


Como fundadora, ¿qué buscabais los emprendedores que creasteis la entidad?

Necesitábamos apoyo y ayuda, que no tuvimos de la sociedad; sentirnos comprendidos y, al menos a nosotros, como todos vivíamos la misma situación, nos ha servido de terapia psicológica. Lo que se buscaba era la unión de emprendedores en crisis, de los distintos sectores productivos, para que tuviesen un punto de referencia adonde acudir. Nuestra intención era llegar al mayor número de emprendedores posible, para poder ayudarnos, esto es, una simbiosis: que empresarios que estuviesen perdidos, los llamados «zombis empresariales», entrasen a formar parte de nuestro colectivo para apoyarnos, asesorarnos y promover, en la medida de lo posible, relaciones comerciales entre asociados. Hemos querido siempre inculcar entre los asociados que un fracaso empresarial no nos haga pensar que en el siguiente vayamos a fracasar de nuevo, sino verlo como un «renacer».


¿Cómo valoras la trayectoria de Ascega?

La trayectoria de ASCEGA es exponencial, el crecimiento lo ha sido. Cuando nació, nuestros eventos, conferencias… se hacían en un local de hostelería, del cual sacábamos sillas y mesas, las metíamos en un furgón y bajábamos nuestra tarima de madera, hecha por un carpintero, para que el ponente hablase. Así eran nuestros actos. Obviamente el número de asociados era pequeño y ahora hay que ver los asociados que somos y cómo son nuestros eventos, y en una sede propia. Cierto es que durante esta pandemia que vivimos ha habido muchas altas de asociados, de toda Galicia, no sólo de A Coruña.

Es importante destacar que ahora se sabe quién es Ascega, se le reconoce, se le respeta, se nos escucha, se nos valora, tenemos repercusión mediática, repercusión a nivel administraciones, etc. Se nos tiene en cuenta. Quiero destacar que ya hace años pusimos en práctica diversos cursos de formación para emprendedores noveles y ahora nuestra intención es hacerlo de nuevo a cargo de nuestro grupo de formación. 

La gestión emocional, el apoyo entre emprendedores… ¿es una de las claves de la asociación?

Si, la más importante.

¿Cómo ves el futuro de Ascega en medio del contexto actual?

Ascega seguirá apoyando a los emprendedores, apoyando a nuestros asociados afectados por esta crisis económico-sanitaria. De hecho, es notorio lo que estamos haciendo con hosteleros y comerciantes de esta ciudad, dos de los sectores de producción más afectados por la actual crisis. 

Foto: Raquel Vázquez R.