1.-El ahorro de todo tipo es la base de la inversión y esta, el motor de la sociedad capitalista y de consumo. Da igual de que inversión estemos hablando, para crear riqueza hace falta capital y este se genera por ahorro o por beneficio de inversiones anteriores, diga lo que diga Eduardo Garzón sobre la máquina de hacer dinero.

2.-Poco beneficio han generado nuestras empresas en 2020, salvo excepciones o por las provisiones de años anteriores, la capacidad de invertir recursos propios es nula o se limita a contados casos de empresas con una caja potente.

3.- La recuperación de la economía, cuando terminen las restricciones, dependerá de la inversión y del consumo.

Tres patas de una silla, es claro. Por lo tanto, la recuperación futura de la economía descansa sobre el capital, el tejido empresarial y el consumo del mercado. Es mucho sintetizar, pero sólo sobre esta idea podríamos estar debatiendo horas y horas. Buena parte del capital para la recuperación esperamos que llegue de la Unión Europea, pero por la pobre clase política que tenemos es poco probable que lo recibamos, al menos los 140.000 millones de que se habla. En todo caso, el covid en España, trajo un ahorro doméstico brutal, el mayor desde que inició este registro el INE en 1999, casi 110.000 millones de euros en un año, pese a la bajada de ingresos y como consecuencia del freno en el consumo.

También podríamos decir que tras la crisis actual nos encontraremos con un tejido empresarial muy dañado y sin músculo financiero. Al revés qué en el resto de los países de OCDE, los que van a tirar de la economía mundial tras la pandemia, España no ha cuidado al tejido empresarial, por lo que aun habiendo capital para invertir es probable que los inversores sean foráneos y una parte del beneficio que genere la recuperación no quede en el país o se desperdicie.

Sorprende la proporción de los importes, ciento cuarenta y cien mil, entre lo que esperamos llegue de Europa y lo que ya tenemos por ahorro doméstico. Lo ideal sería disponer de ambos, haría buena falta, pero al menos sabemos que hay 110.000 millones que se destinarán a inversión vía banca o por consumo.

El empresariado español es cada vez más débil por las políticas económicas de las últimas décadas, ha empeorado por la pandemia y la inestabilidad política. Necesitaríamos un gobierno fuerte y sin pájaros en la cabeza, más Calviños y menos Garzones, pero lo que tenemos es lo que tenemos. Me viene a la cabeza aquella famosa frase del Cantar de Mio Cid, “Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor”, así que a cruzar los dedos toca.