Los ciudadanos y ciudadanas, no vaya yo de entrada a tener un problema, sufrimos en nuestra salud y en nuestra economía los efectos perversos de la maldita pandemia, esa que no distingue entre derechas o izquierdas, ni tampoco se para a descartar a los tránsfugas que a ambos lados de esos extremos abundan.

Los autónomos al igual que el ramo de la Hostelería es una clase especial, a ellos les ataca la pandemia mucho más que a otro tipo de ciudadanos: limitaciones de todo tipo, cierres y reducciones, cambios de criterio en función de determinados pactos políticos a los que ellos son ajenos. Son sufridores…

Poca defensa se hace de otro sector económico y de gran impacto social como son las peluquerías, pequeñas Empresas de uno o dos trabajadores (o más), que sufren cada día los mismos avatares que el resto del sector económico pero sin obtener posibles ayudas, ayudas locales que no llegan por tener IVA. aplazado, tampoco autonómicas por no tener suficiente puntuación y las del Gobierno Central porque el gremio ha quedado fuera.

Todo ello hace que el sector en general acuse unas perdidas cercanas al 60 % de la facturación anterior, ya que las pérdidas acumuladas por los cierres perimetrales y aforos limitados no son amortizadas por las citas actuales de una clientela que desea acudir a recibir la atención de estos/as profesionales a los que no se les considera sector esencial, cuando en realidad significa una necesidad social e higiénica para ciertos colectivos de ciudadanos.

Las protestas de este colectivo y su presencia en las calles el día 20 de enero han puesto de manifiesto las dificultades del sector que ha acusado un cierre de más de 10.500 salones de peluquería y estética y que de continuar sin ayudas ello llevaría al cierre a otras 18.500 más es decir el 50 % de ellas, con una pérdida de puestos de trabajo de 52.000 personas.

Se hace necesario por lo tanto que se visualice la situación de este sector que reclama urgentemente soluciones, centradas en ayudas económicas y reducción del IVA al 10 % que les corresponde como sector esencial. En 2012, durante el Gobierno de Mariano Rajoy con Montoro como ministro de Hacienda, el IVA de la peluquería e imagen personal pasó del 8% al 21%, lo que provocó un profundo retroceso y la degradación del sector; y es el único que no ha recuperado el IVA reducido como sí lo han hecho el resto de sectores afectados por la subida del IVA de ese año.

No se trata solamente de ponernos guapas/os, que también, lo esencial es el servicio que prestan a la Sociedad.

Es de justicia.