Nos ha tocado vivir dentro de un ciclo de acontecimientos que marcarán un hito en la Historia de la Humanidad, se escribirá sobre ello y se realizarán análisis sobre lo que se podría haber hecho y no se llegó a realizar, aunque triste y desgraciadamente, muchos de nosotros no lo podamos leer. 

 Nuestras vidas han cambiado en poco menos de un año, nuestras costumbres, nuestro trabajo, nuestro bienestar. Todo ello lo ha modificado ese maldito bicho que de forma traicionera se ha metido en nuestra sociedad con la actitud pasiva de quienes tienen la obligación de combatirlo mediante TODAS las armas que un Estado de Derecho pone en sus manos. Una de esas armas es la de la INFORMACIÓN, mediante la cual los ciudadanos podemos y debemos adoptar las medidas que de forma individual nos corresponde. Las mascarillas no eran necesarias, el contagio sería irrelevante, el 8-M podía celebrarse y los partidos de fútbol también, los muertos que no se contaron, salir a consumir ya que “hemos vencido al virus”, en “verano el 70 % de la población estará vacunada”, queremos información real, avalada por científicos y los aplausos al final, si fuesen merecidos 

 Es cierto que el Mundo entero se ha visto afectado por esta Pandemia, es asimismo riguroso que al día de hoy ochenta millones de sus habitantes están infectados, y han fallecido casi dos millones, es decir el 2,27 %. En España estos porcentajes de contagios se acercan al 4 % y los fallecidos representan el 0,15 % sobre nuestra población en tanto que, a nivel mundial esta cifra es del 0,02 %. Por lo tanto, dentro de la inmensa tragedia mundial, algo estamos haciendo mal en España. 

 ¿Entonces a que es debido? No soy yo quién para realizar un diagnóstico, pero sí un ciudadano de riesgo debido a la edad y a la vez un pensamiento libre de toda ideología que puede opinar en libertad y estimo que quien gobierna tiene las máximas responsabilidades y la oposición el deber moral de colaborar en situaciones de emergencia como es ésta. Las irresponsabilidades individuales deben ser sancionadas con rigor ya que actúan en contra del conjunto de los ciudadanos. El tratar de situar el foco en la Hostelería y el Turismo solamente es, como poco, lo fácil, teniendo en cuenta que representan el 18,5 % del P.I.B.  con una facturación de 280 mil millones de euros y 4.500.000 empleos. Los focos de contagio son múltiples y las fiestas privadas centros multiplicadores de contagios. 

 Basta ya de culparse los unos a los otros y hacer un discurso de disculpas y acusaciones que dejan desprotegidos a los ciudadanos. Déjense de legislar leyes no acordes con el tiempo actual, dedíquense a lo fundamental: salvar vidas y proteger el empleo que es el motor de la salud y la economía.

 Siempre se dice que lo pagarán en las urnas, pero eso está todavía lejano en el tiempo, por lo tanto, la Sociedad Civil, los ciudadanos de “a pie” y los “opinadores” sin partido debemos actuar, democráticamente, en la forma y manera que nos sea posible. No podemos callar, no podemos dejar solos a los sanitarios, a los cuerpos de seguridad, a los ancianos. No, no podemos. Asco e indignación me produce ver un Gobierno con 24 Ministerios (el mayor de Europa), cuyos contenidos se diluyen en NADA y una oposición divida preparando una estrategia para sólo desear ocupar el poder. Eso queda para más tarde…Ahora, ¿quiénes son los culpables? 

 COMO LA CANCION, LA CULPA ES DEL CHA, CHA, CHÁ…