Reaccione la sociedad civil frente a la injusticia, no silencie los casos de prevaricación que conozca, no crea que al ser con otro la injusticia le irá mejor ignorándola. Mañana le tocará a usted o a sus hijos y entonces será tarde. Denuncie como funcionario del juzgado las irregularidades que vea, la justicia depende de todos, limpieza desde la cúpula judicial al último funcionario administrativo. Reaccione señoría, es su compañero pero incumple con su cometido, deshonra al poder que la sociedad le otorga y destroza vidas con sus silencios o sus injustas sentencias.

Grite la sociedad civil cuando el político quiera comprar su silencio, incluso si es de los suyos. No consienta la mentira en nuestros dirigentes, ni la primera. Señálelo por la calle y oblíguelo a dimitir si es indigno, que la vergüenza le haga marchar de su barrio, de su ciudad, de nuestro país. Cuando sepa que ha concedido una subvención a un amigo o a una sociedad interpuesta, acérquese al juzgado con todo lo que pueda aportar. Cuando su hijo o usted formen parte de ese 20% de parados, sepa que algo de eso viene de su silencio, de esconder todas esas corruptelas, por no denunciar al que recibió el paquete con la comisión, al que dio la concesión de la autopista o sus tres prorrogas para beneficio de terceros, al que regaló los dineros de Europa, al que usó la subvención a la creación de hospedajes rurales para restaurar su pazo de uso particular. Si, también ese ejemplo que conoce.

Despierte la sociedad civil ante el funcionario corrupto, el que recibe regalos por facilitar información, al que le colocan a su hijo a cambio de una contrata, el que cobra exclusividad pese a trabajar en más sitios. Ese dinero te lo están estafando a ti, a tu futura pensión o a la sanidad que necesitará tu abuelo. No consienta las injusticias del maestro por miedo a represalias, exija la intervención de la inspección y si no lo hace movilícese, junte al resto de padres, que no siga machacando a jóvenes con su frustración. 

Hace treinta y cinco años que entramos en Europa y aun no llegamos a donde teníamos que llegar. Hemos malgastado cientos de miles de millones llegados de Europa. Cuando tiramos una plaza reformada hace cinco años para volverla a reformar debería dolernos el bolsillo, exigir responsabilidades. Cuando una corporación quiebra una institución deberíamos investigar a los gestores y exigirles responsabilidades. Cuando alguien defrauda a Hacienda nos defrauda a todos pero siempre que Hacienda no sean cuatro privilegiados. Hizo más la intervención de Europa en Portugal en un año que nuestros gobiernos en décadas. ¿Cómo hacer crecer un país? Todos los sabemos pero nuestros políticos nos engañan una y otra vez gastando fortunas en triplicar administraciones, en mantener miles de instituciones con ejércitos de funcionarios, políticos y asesores innecesarios, en desviar fondos hacia donde no producen, en crear chiringuitos para colocar a amigos. 

Si quieren un gran país no esperen a que terminen de destrozarlo, pronto no habrá vuelta atrás, pronto nuestro bisnietos estarán endeudados de por vida. Alemania, Holanda o Estados Unidos no son grandes países por su clima o por su latitud, lo son por su sociedad y por sus políticos. Hay billones de Euros para invertir tras la crisis y España es ahora mismo el destino menos apetecible de Europa, salvo para comprar propiedades y empresas arruinadas a precio de saldo, ¿se les ocurre por qué puede ser?

¡De pie, sociedad civil, ya no hay margen, ya no habrá más oportunidades, mañana será tarde, toca exigir y aportar!