No, no es el titulo de la canción de Alejandro Sanz (Mi persona favorita), a la que a colores, a razas y a la cara bonita se refiere el autor. 

 “Mi persona” acumula para si parte del protagonismo de un 155 que frenó un golpe de Estado separatista al que calificó de rebelión, más tarde de sedición y ahora lo rebaja a la calificación de “todos hemos cometido errores”. Todo ello con el ÚNICO propósito de gobernar a cualquier precio aunque para ello se posicione a favor del “perdón” a quien no sólo no lo ha pedido, sino que amenaza con volver a repetirlo. 

 “Mi persona” ha convertido el octavo mandamiento, – no dirás falso testimonio ni mentirás -, en todo lo contrario por su pésima relación con la verdad, eufemismo por no hablar de su afecto a la mentira. El ego, los aplausos, el Falcon, le han hecho creerse un nuevo Kennedy y que el corralito de lo que queda de nuestra España le pertenecía. Y así será sin duda ya que sus mentiras continuas en forma de promesas que no se cumplen, (“le repito veinte veces si hiciese falta que con Bildu no pactaremos”, “traeré una RTVE plural y objetiva”, “Con Iglesias nunca podré dormir tranquilo” y tantas mentiras que el personaje de Gepeto (Pinocho) tendría el apéndice nasal mucho más corto que él. 

 Hace hoy un año, “mi persona” leyó su tercer discurso de investidura y la salvó por dos votos, conformando el Gobierno de coalición, haciendo buna la frase del señor Iglesias (Por aquel entonces con coleta) de “sin nosotros nunca será Presidente”.  Palabras inciertas ya que hubiera sido posible otra forma de mayoría, pero en todo caso elegido de forma que establece la Constitución, esa misma a la que una parte de ese Gobierno pretende modificar. Hoy en día ese Gobierno tiene dos almas, ministros que ni se saludan, promulgando leyes y decretos de marcado contenido ideológico. 

 “Mi persona” ha introducido en su circulo de decisión a personajes que niegan la incidencia del sector turístico en el peso de la economía española, que cuestionan el peso de los pequeños empresarios, que prometen y quieren hacer creer que las ayudas ¿llegarán?. Ministros de los que la mayoría de los ciudadanos no conocen ni su nombre y que manejan cantidades importantes de los PGE. Asegurando que de esta saldremos más unidos. Tremenda falacia esto último ya que España en estos momentos está completamente dividida y no en dos mitades, no en dos almas, sino en parcelas en las que el independentismo y los que desean acabar con la Constitución del 78, campan a sus anchas, se les concede todo: indultos, acercamiento de condenados por crímenes, fondos en mayor cuantía, deudas condonadas (puerto de Valencia), autopistas condenadas unas y autovías favorecidas otras entre las que siempre pierde Galicia. 

 “Mi persona”, ignora las necesidades de una Sociedad que ha sufrido las mayores consecuencias de esta Pandemia, no es la mala suerte, no ha sido casualidad, ha sido la mala gestión y carencia de liderazgo acompañada, reconozcámoslo, por falta de responsabilidad ciudadana en materia sanitaria, tal vez como reflejo de algunos comportamientos de políticos irresponsables que después de abandonar su coche golpeado por un árbol que parece que pasaba por allí, se justifica diciendo que todo ha sido producto de la “mala suerte”. Todavía no sabemos a que hora tuvo lugar el accidente ni si existía alguna tasa elevada de alcoholemia, ya que todo ha transcurrido en silencio y puede que el culpable haya sido el árbol. 

 En todo caso, no me importaría lo más mínimo que “Mi persona” ejerciese de Presidente de todos los ciudadanos que respetamos las leyes, que deseamos vivir en armonía y que los tres poderes del Estado se respeten y preserven sin que ninguno de ellos prevalezca sobre el otro. 

 (Aclaración: “Mi persona es como se refería asimismo Pedro Sánchez y Aída Nízar).