“Si la familia y los amigos entienden que tienes esa necesidad de emprender y que eso conlleva quitarles tiempo y dedicación, todo lo demás se resuelve”

Bea Calviño recuerda su infancia ligada a una tienda. Es la tercera generación de comerciantes así que, aunque estudió Derecho, considera casi inevitable que haya acabado tras un mostrador. Su tienda, bajo el nombre Muds, está en la calle Santa Catalina y, aunque la crisis sanitaria ha afectado al sector, sobre todo en los momentos en que la hostelería permaneció cerrada, agradece a la ciudadanía su apoyo al comercio local. Así, bolsos y complementos siguieron vendiéndose en su establecimiento pese al coronavirus, relata, y muchas veces, apunta, ese proceso arranca en las redes sociales. Para Calviño, el comercio digital es de los cambios más importantes que ha habido desde que abrió la tienda en 2016. Sin haber notado discriminación por el hecho de ser mujer y con la comprensión y apoyo de sus familiares y amigos, la emprendedora mira adelante confiando en que los coruñeses sigan siendo tan “estilosos” y continúen buscando “originalidad” y “distinción” en su negocio.

– ¿Cómo decidiste ser empresaria?

– Nací en una familia de comerciantes, de hecho, soy la tercera generación. En casa, la Navidad se pasaba la mayor parte del tiempo en la tienda y mis hermanos y yo bajábamos a echar una mano ya desde pequeños.

– ¿Por qué elegiste el sector en el que trabajas?

– Por la misma razón: fue lo que aprendí desde niña. Las tiendas que tenía mi familia eran de bolsos, maletas y complementos. Se llamaban Barros y se llegaron a expandir por Galicia y otras ciudades de España, como León y Madrid.

– ¿En qué sector estabas trabajando antes? ¿Cómo fue tu vida laboral antes de emprender?

– Mis padres quisieron que estudiara una carrera, Derecho. Pero mi experiencia en este campo no fue más allá de unas prácticas de la Escuela de Práctica Jurídica. Ya en la carrera, me escapaba a ferias y seguía ayudando en el negocio familiar. Fue después cuando decidí montar mi propio negocio que me diese algo más de independencia. Abrí Elena Barros, aunque formaba parte del grupo Barros.

-Y en 2016 abres la tienda Muds, ¿cómo ha evolucionado en estos cuatro años?

-A raíz de la crisis de 2008, mis padres deciden jubilarse y el grupo cierra sus tiendas. Es en 2016 cuando abro Muds, idea que me venía rondando en la cabeza desde hacía tiempo. Las cosas cambiaron mucho desde entonces, pero son cambios que surgen con los tiempos, es normal. Sin duda, el cambio más importante es el del comercio digital.

-Se dice mucho que en A Coruña la gente viste muy bien y es muy elegante, ¿se nota a la hora de vender complementos?

-A Coruña siempre tuvo fama de vestir bien y con un estilo propio y aunque la tendencia es a una moda más cómoda, eso no está reñido con ir estilosa. Aquí la gente tiene mucha personalidad y valora mucho los complementos; busca originalidad, calidad, trabajo artesanal y, hoy día, practicidad y comodidad. A Muds viene gente de todas las edades y estilos, pero con una característica común que es buscar algo distinto. Ya sea por la calidad de las pieles y su práctico diseño, sus tejidos o por sus técnicas artesanales… Todo está hecho en talleres pequeños y con poca tirada.

– ¿Cómo estás llevando la crisis sanitaria? ¿Se ha notado en las ventas?

– La gente se ha portado muy bien con el pequeño comercio, no quieren ver las calles vacías y las persianas bajadas. Aún así, hubo que ajustar mucho los pedidos y trabajar más con repeticiones de los artículos que más se vendían. Hubo meses malos, como noviembre, donde nos influyó mucho que la hostelería estuviera cerrada porque vamos de la mano.

– ¿Es fundamental el apoyo de amigos y familia para poder emprender?

– Sí, me refiero a cuestiones como animar, confiar y entender que tienes esa necesidad de emprender y que eso conlleva quitar tiempo y dedicación a la familia y a los amigos. Si eso lo entienden, todo lo demás se resuelve. Especialmente si tienes una asociación como Ascega que te asesore y resuelva todas las dudas que te puedan ir surgiendo.

– ¿Sientes discriminación por el hecho de ser mujer?

– Creo que he tenido mucha suerte en mi entorno, tanto laboral como familiar.

 

Foto: Raquel Vázquez