AUNQUE POR veces parezca imposible, hay otros temas de actualidad que pueden merecer nuestra atención además del coronavirus. En estos últimos días, por ejemplo, ha vuelto a saltar a la palestra el affaire de las cajas de ahorro gallegas, tras la solicitud para activar en el Parlamento, por tercera vez, la comisión de investigación constituida inicialmente en 2013 con el objeto de analizar las responsabilidades que pudieran derivarse del proceso de fusión y posterior desaparición de las cajas de ahorro gallegas, así como la percepción de las multimillonarias indemnizaciones que se llevaron sus antiguos directivos.

La noticia, a mí, que siempre he sido muy de cajas, me ha devuelto a la memoria aquella sensación de cierta orfandad que sentí cuando en Galicia nos quedamos sin cajas. Añoré entonces, y sigo añorando ahora, la cercanía en el trato, la sensibilidad, la complicidad y el apoyo que como emprendedor encontré en nuestras históricas cajas de ahorro. Valores todos ellos hoy completamente aniquilados por la frialdad que impera en los bancos. Tanto en las operaciones virtuales como en las presenciales.