No es la primera vez que me hago eco en estas líneas del hecho de que mi manera de entender la política pasa necesaria y prioritariamente por buscar siempre lo mejor para el conjunto de los ciudadanos. No hay otra obligación ni otro mandato que sea más importante ni más trascendente que ese. Pues bien, da la sensación, una vez más, de que la intención de quienes nos gobiernan es precisamente la contraria: la de complicar y dificultar la vida de los gobernados a cambio de poder seguir manteniendo su status quo, las condiciones que los sostienen y las prevendas que les acarrea.

Si no fuese así no se entendería, de ninguna de las maneras, que nuestro Gobierno aplique a la venta de las mascarillas, cuyo uso en este momento es obligatorio, el mismo tipo impositivo en el IVA que a los artículos de lujo, un 21%. Son cicateros hasta para eso. Y aún por encima tenemos que soportar, a modo de burla, las explicaciones de la ministra de Hacienda asegurando que es que la normativa europea les impide rebajar el IVA de las mascarillas. Pero ¿es que se creen que somos tontos? No hace falta indagar mucho para saber que, por ejemplo, en Italia las mascarillas están exentas de IVA, que en Francia es del 5,5% o que en Bélgica o Portugal es del 6%. Precisamente el gobierno luso redujo en abril el IVA de las mascarillas del 23% al 6%, sin que, por supuesto, la Unión Europea pusiera ninguna objeción al respecto. Faltaría más!

De ahí mi posición de que un Gobierno que, por encima de cualquier otra consideración, no favorece que la ciudadanía pueda cubrir sus necesidades básicas, máxime en cuestiones sanitarias, es un Gobierno que no quiere a su pueblo.

También lo demuestra el hecho de que, al contrario que todos los países de nuestros entorno, que están reduciendo o congelando la carga impositiva para tratar de evitar una caída aún mayor en el consumo, aquí se anuncian nuevos impuestos. Y no precisamente para los ricos, como pronosticó el bipartito que legisla desde Moncloa, y como se supone que correspondería a un gobierno que se tila de social y comunista. No, no, el primer impuesto cuyo gravamen se incrementará es el IVA de las bebidas azucaradas. Lo cual significa que se trata de una subida impositiva que nos afectará a todos por igual.

A veces me pregunto que si este Gobierno actúa así en una situación tan crítica como la de esta pandemia, ¿qué no haría en tiempos de normalidad? ¿Hasta dónde sería capaz de llegar en su capacidad de presión con tal de mantenerse en la poltrona? Prefiero no pensarlo.

Con lo fácil que sería, sencillamente, copiar a quienes lo hacen bien. Señores del Gobierno, vivimos una pandemia global así que olvídense por un momento de ser creativos y fíjense en quienes sí están haciendo las cosas bien. Tal y como demuestras sus indicadores, tanto desde el punto de vista sanitario como económico. Pero claro, es que a lo mejor esos gobernantes sí que quieren a su gente por encima de lo que se quieren a sí mismos.