Dicen que, a veces, dos noticias se entienden mejor juntas. Si cogemos el titular de 20 minutos que dice que «La mitad de las nuevas empresas no sobreviven cinco años» y el de Cinco Días que afirma que «Las empresas españolas son las más pesimistas de Europa» seguro que la realidad parece un poco más comprensible. Difícil ser optimista en el contexto actual, en el que nos preparamos para que septiembre, que siempre fue el mes de las segundas oportunidades y el de poder aprobar lo suspendido en junio, sea el momento de tirar la toalla, la de la playa y la económica.
La Fundación Ramón Areces y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas han hecho un estudio (siempre hay un estudio para todo) que dice que solo el 6% de las empresas están en buena situación de partida para afrontar la crisis. Al parecer, ya éramos así antes de que el coronavirus llegara a nuestras vidas, viviendo siempre en el alambre pero los equilibristas solo necesitan una pequeña brisa para perder el equilibrio. Y una pandemia es más bien un ciclón.
De ahí el pesimismo español, según el último informe Europeo de Pagos de Intrum, que refleja que el 62% de los empresarios consideran que la Covid-19 puede terminar con su negocio. Esta cifra solo es superada por portugueses y suizos, que tampoco ven nada claro el horizonte, a diferencia de griegos e irlandeses, que creen que la cosa no está tan mal y donde se manifiesta un 15% de aguafiestas.
El caso es que, si hacemos caso a Mario Benedetti, autor al parecer de la famosa frase, un pesimista no es más que un optimista bien informado. Leer las noticias no anima, en el más literal de los sentidos, a mantener alguna de las virtudes teologales, sobre todo la fe y la esperanza. Para estas situaciones, lo mejor es ver «Náufrago» (ojo, spoiler, aunque la película tenga ya veinte años), en donde Tom Hanks está dispuesto a terminar con su vida y, en el peor momento, el mar trae una puerta, literalmente, a una nueva realidad. Recordar, como cada 22 de diciembre, que lo importante es la salud para poder seguir luchando. Porque contra eso no hay mascarilla que nos proteja.