Durante muchos meses Ascega alzó la voz ante la parálisis administrativa en el ayuntamiento de A Coruña. Una inacción que propiciaba por ejemplo que la concesión de una licencia urbanística se demorase en el tiempo incluso para obras como pintar la fachada de un negocio. “Se queres instalar un tendal, en quince días podes executalo”, llegó a decir el concejal Xiao Varela en un memorable debate en la sede de Ascega. Ahora se constata que ni la ropa se podía tender en A Coruña. Inés Rey, alcaldesa desde el pasado mes de junio, acudió a Ascega para charlar ante un auditorio abarrotado y apuntó que en ese tiempo con su equipo de gobierno al frente de la alcaldía se han tramitado unas 900 nuevas licencias. “Creo que se ha notado”, concluyó. Estas y otras impresiones se desgranaron en la intervención previa de la alcaldesa antes de someterse a un animado turno de preguntas con los presentes.

Un aire nuevo. «Cuando llegamos a la alcaldía nos propusimos bajar el nivel de crispación de años anteriores. Aposté por el diálogo, por el mandato de la amabilidad, de acuerdos. Los coruñeses no quieren que estemos a golpe de zasca todo el día sino que desean pactos por el bien de la ciudad. Es obligatorio alcanzarlos con un gobierno en minoría y cinco partidos políticos de diferentes ideologías hemos sido capaces de ponernos en muchas cuestiones de acuerdo. Por ejemplo, lo hemos hecho a favor del futuro desarrollo de la fachada marítima, con una moción presentada por el PP y que apoyamos todos. Son acuerdos que dan fuerza al Gobierno, pero sobre todo a la ciudad porque no es lo mismo llegar al Puerto y hablar en nombre del grupo socialista que hacerlo en nombre de la corporación».

No se puede vetar a los empresarios. «La sociedad coruñesa se había polarizado entre buenos y malos, se había cortado el diálogo social e institucional. Yo hablo con todo el mundo, no se ponen vetos a nadie y es fundamental que no se haga. Soy una mujer de izquierdas y progresista y creo que hay que crear empleo, pero quienes lo crean son los empresarios. Y no se les puede vetar, ni decir que el empresario es malo u opresor. Les apoyo y les quiero dar facilidades para que se genere más trabajo. También hemos recuperado el diálogo institucional. Me senté con el presidente de la Xunta para hablar de ciudad y se desbloquearon temas como el centro de salud de Santa Lucía o la Intermodal y nos vamos a sentar para hablar del futuro de la fachada marítima. La política menos crispada consiste también en retomar el diálogo con agentes. No olvidamos que la ciudad la hacen sus barrios y las cuestiones diarias son importantes, no sólo las grandes obras o desarrollos. Hay que rebachear, humanizar, acabar con el botellón en Méndez Núñez… mejorar la calidad de vida de los coruñeses».

Agilidad administrativa. «El ayuntamiento es una máquina con 1.500 personas que trabajan cada día y que serán 1.670 en este año porque se hable una oferta pública de empleo. Nos encontramos con una situación alarmante, preocupante en relación a dos servicios municipales que no son precisamente pequeños. Se trata de dos grandes asuntos: licencias y contratación. En la concejalía de Urbanismo decidimos reforzar con personal y desatascar aquellas licencias que estando conformes a la legalidad, y con todo en regla, estaban paralizadas. Durante estos siete meses estamos cerca de las 900 licencias nuevas. Creo que se ha notado. Se ha recuperado el Foro de la Edificación y hemos sentado a personal de urbanismo con constructores, promotores, arquitectos, ingenieros o técnicos para darle un impulso no sólo a la construcción sino a la rehabilitación y la política de vivienda».

Un año para normalizar el servicio de contratación. «Por otro lado había que resolver el problema que había en el área de contratación, donde el atasco que había provocaba que numerosos contratos en vigor no se pudieran licitar a tiempo y estuviesen en situación de servicio precario. A partir de ahí las facturas se pagaban con reparos del interventor y ocurría que se incumplía el periodo medio de pago a proveedores… lo que provocaba que no se pudiera dedicar el remanente a inversión. En fin, que un solo servicio provocaba una cascada de consecuencias negativas para el funcionamiento de la Administración. Hemos reforzado ese servicio de contratación y creo que en unos meses, a lo sumo un año estará la situación normalizada».