Una serie de profesionales del sector de la hostelería se agrupan a través de ASCEGA para conformar un grupo de trabajo que defienda los intereses del sector. Necesitamos iniciativas empresariales sostenibles, que no sufran los rigores de los palos en las ruedas para circular. Y en ese escenario siempre le irá bien a quienes hagan el trabajo con dedicación, cariño y jamás olviden de aportar la ilusión inherente al emprendedor. En la calle Troncoso, vecina a la plaza de María Pita en A Coruña, ya hace tiempo que se detectan iniciativas con esos valores. Por ejemplo La Teresa, un local impulsado por dos hermanos, Diego y Roi Lis, que partían sin experiencia en el sector y que, tras cuatro años y medio, ahora miran hacia atrás con orgullo para desterrar el mito de que emprender en hostelería es meterte en problemas. “Claro que hay muchas horas y mucho trabajo por detrás que no se ve, pero si lo haces con cabeza yo lo aconsejo. Hay que darle antes una pensada”, advierte Diego Lis.

¿Qué es lo más grato de emprender?

Ver que las cosas funcionan, que en nuestro caso el local se llena, que las críticas son buenas, la gente repite y tenemos una clientela fidelizada que además trae a otros nuevos. Tenemos una propuesta distinta a la del resto de locales de nuestro entorno, apostamos por el producto local, pero le damos un giro y atraemos a un público variopinto que encaja entre los 20 y los 60 años. Es un orgullo ver que tras cuatro años y medio la idea que teníamos está funcionando.

¿Es La Teresa ahora aquello que soñasteis en 2015?

La verdad es que sí. Le dimos muchas vueltas a la propuesta. Hablamos con mucha gente con experiencia en el sector porque nosotros además no la teníamos y lo cierto es que con el paso del tiempo estamos donde queríamos, muy contentos. Ahora ya sabemos como va el día a día, tenemos una estabilidad y la disfrutamos.

¿Hay un parte ingrata en lanzarse a una iniciativa así?

Hay dificultades, claro. Somos autónomos, trabajamos muchas horas y los impuestos no entienden de si las cosas te van bien o mal, siempre tienes que aportar. Las gestiones administrativas y tributarias son tremendas, las inspecciones son continuadas. Pero tienes que asumir que estando al día todo ese trabajo burocrático forma parte de esto. Hablan de que hay ayudas… Cero. En mi caso capitalicé el paro para empezar y pedí un par de créditos en entidades bancarias.

¿Qué le aporta integrarse en ASCEGA?

Acabamos de llegar. Me explicaron el proyecto, el impulso que se le está dando es muy evidente y es muy importante tener una mesa de trabajo sobre hostelería. Al final se trata de reunirte con emprendedores y empresas que tienen las mismas inquietudes e idénticos problemas. Y busca juntos las soluciones. Pondré un ejemplo: nosotros estamos en una calle peatonal de ocho metros de ancho que tiene un potencial tremendo para organizar actividades, siempre con respeto a vecinos y horarios. Pero pedir una actividad de música en la calle es un suplicio. El Concello debería de ser más laxo en algunos temas y que determinadas cuestiones se hicieran de manera natural. Desde ASCEGA se puede tener más interlocución en bastantes asuntos. Es una muy buena plataforma en un momento muy interesantes, con el nuevo local, el impulso de cursos de formación, asesoría en bastantes asuntos. Se está haciendo algo serio y ojalá lleguen tras nosotros aún más asociados para poder tener más fuerza.

Muchos desaconsejan emprender en hostelería, muchos acaban haciéndolo. ¿Usted lo recomienda?

En mi caso lo hice por una situación personal muy concreta. El local es de mi abuela, siempre hubo hostelería en él y los inquilinos lo acababan de dejar. Troncoso es una calle estacional, con mucho trabajo en verano o los fines de semana y mucho por explotar en invierno o de lunes a jueves. Yo me había quedado en paro tras más de quince años en trabajos que no tenían que ver con lo que hago ahora. Mi hermano también estaba en Barcelona y no trabajaba en hostelería. Se planteaba volver. Encontramos trabas y complicaciones, pero mi experiencia es que si haces las cosas bien y sin grandísimas inversiones que te puedan complicar la vida vas a salir adelante. Comenzamos con nueve mesas para treinta comensales y con mucho cariño. Esa es la línea que aconsejo para alguien de nuestro perfil y no la de los proyectos faraónicos. A nosotros ahora nos da para vivir. No me voy a hacer millonario, pero me gusta mi trabajo.

La Teresa. Calle Troncoso, 12. Tel: 981 90 30 05

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