Jorge M. Otero. A Coruña

La democracia es un sistema político que otorga al pueblo el derecho a elegir y la potestad de controlar a sus gobernantes. En un escenario en el que la titularidad del poder es de los ciudadanos, que políticos u oscuros asesores limiten la exposición y contraste de ideas y programas parece, como poco, obsceno. Pero ocurre. Nos queda el derecho al lamento, la crítica y la queja, que también eso es democracia. Y la democracia no debería pedir disculpas.

Este viernes el Channel 4 británico, un canal de televisión generalista gestionado por una corporación pública, había planteado un debate sobre el cambio climático entre los principales líderes de los partidos políticos del Reino Unido. Nigel Farage, líder del partido Brexit, no atendió la llamada. Tampoco lo hizo Boris Johnson, primer ministro y líder del partido conservador, que envió a uno de sus colaboradores. Los responsables del canal de televisión le explicaron que el debate era entre cabezas de cartel y decidieron situar sendos bloques de hielo con un mapamundi en los espacios que debían ocupar Johnson y Farage. Mientras los demás políticos exponían sus programas, los hielos que ocupaban el espacio reservado a los dos ausentes comenzaron a derretirse.

Los intentos de los políticos por devaluar aquellos debates a los que les resulta incómodo acudir afectan de manera negativa a la calidad de la democracia. Por eso es de justicia denunciarlo

El pasado mes de mayo, ASCEGA invitó a su sede a los líderes de los principales partidos políticos implantados en A Coruña para debatir en la víspera de las elecciones municipales. El entonces alcalde, Xulio Ferreiro, decidió ausentarse y envió a un subalterno. Hizo lo mismo que el conservador Johnson, pero con medio año de antelación. ASCEGA también se anticipó, pero en este caso a Channel 4, y no aceptó sustitutos para no romper las reglas pautadas de antemano: el resto de fuerzas políticas estaban allí representadas por sus candidatos. Ferreiro, como Johnson, intentó rebajar el debate.

Son respuestas idénticas ante las mismas situaciones. Los británicos, flemáticos y gélidos, sustituyeron a los ausentes por hielo. “Estas dos esculturas de hielo representan la emergencia del planeta Tierra, son una metáfora visual de los partidos conservador y a favor del brexit después de que sus líderes declinaran nuestras repetidas invitaciones para asistir a un importante debate», concluyó Ben de Pear, director de Channel 4 News. En Galicia, cuna de la retranca y con menos presupuesto para alardes, la metáfora visual ante la ausencia de Ferreiro consistió en situar una foto suya sobre una elegante camisa de cuadros.

Los intentos de los políticos por devaluar aquellos debates a los que les resulta incómodo acudir afectan de manera negativa a la calidad de la democracia. Por eso es de justicia denunciarlo. En Inglaterra acaban de demostrar, como antes se hizo en Galicia, que esa cabal querella se puede hacer con chispa y originalidad, ingredientes que por desgracia indigestan a unos pocos. La reacción de los conservadores británicos ante la flema y fino humor del canal de televisión para denunciar la ausencia del primer ministro apunta al rencor: alguno de sus dirigentes ha deslizado que si ganan las elecciones la licencia de emisión de Channel 4 podria peligrar. En A Coruña que un alcalde tenga idéntica reacción conlleva vetos. Mientras tanto, la amplia mayoría de la opinión pública, menos ofendidita, reclama que sus políticos cumplan con el mandato democrático de presentarse a los debates. Porque ese es su trabajo.