El abrazo pilló por sorpresa a todos, quizás también a los propios protagonistas. Sánchez sonrió azorado hacia los suyos tras el cuerpo a cuerpo con Iglesias, tan intenso que hasta le metió la mano por debajo de la chaqueta. No caben, por ahora, dobles lecturas. El lider de Unidas Podemos cerró los ojos mientras los brazos socialistas rodeaban su cuerpo. Luego, ya liberado, mostró una imperfecta dentadura. Finalizado el acto, recuperados los cuerpos, Iglesias se tomó un par de días para preparar una misiva a su militancia: “Tendremos que ceder en muchas cosas”, les explicó antes de lanzar un mesiánico aviso: “Recordad que el cielo se toma con perseverancia”.

Por primera vez desde 1936 un Gobierno de España tendrá ministros a la izquierda del PSOE. Hubo un momento en que esa izquierda podría parecer un latifundio, está por ver cuando terreno baldío hay ahora y que tipo de contrapesos lleva en su zurrón el presidente del Gobierno, que también será el de Iglesias. Ahora llega el reparto y a la cla podemita le hacen los ojos chiribitas con la cartera de Trabajo. Parece probable que, ya tirada la caña, acaben picando.

El pasado mes de marzo, Podemos, que ya era también Unidas, desmintió su nuevo apelativo y despidió a once de sus trabajadores. Lo hizo tras ofrecer a los damnificados la indemnización mínima establecida por las últimas reformas laborales: 20 días por año trabajado. ¿Alguien se podría imaginar que apliquen ahora políticas diferentes a nivel nacional que dentro de su terruño?

Parecería complicado de entender que el partido que mantenía una plantilla de trabajadores eventuales y salarios inferiores a 800 euros fuese, ahora que cata poder, a plantarle batalla a los contratos temporales, a proponer una subida sustancial en el salario mínimo, o, en definitiva, a convertirlos en una entelequia para aquellos que quieren ejercer el noble arte de la contratación. Nadie puede aguardar que los teóricos de facultad de Ciencias Políticas tengan tan escasa formación como para entender que si la contratación es más costosa el desempleo también se disparará.

El problema del teórico llega cuando se convierte en retórico. Podemos llega al Gobierno, según explica Pablo (no de Tarso, más bien de Galapagar) en esta primera carta a sus corintios, para mejorar la vida de la gente. “Los brazos mediáticos del poder económico van a golpearnos muy duro”, les anticipa. En 2007 había en España 1,8 millones de desempleados. Mientras el mercado se desplomaba los sueldos no lo hicieron, sino todo lo contrario. En 2013 se pasaba de los 6 millones de parados. Tras caer esa negra cifra a la mitad, y con la nublada perspectiva de un nuevo desplome, convenía repasar la lección que en su día no se acabó de aprender. Pero para estudiar es preciso ser aplicado.