Estás leyendo la última página del capítulo nº 2013 de un libro titulado “ASCEGA”. Hace miles de palabras, hace miles de horas de trabajo, hace miles de ilusiones, ese capítulo comenzó con unas frases en forma de editorial que decían cosas como estas:

 “En pocas horas el año 2012 será el pasado, un pasado que para muchos será de doloroso recuerdo, un año duro en el día a día de los emprendedores.”
“Creemos que no debemos ponernos límites, ASCEGA será lo que todos nosotros queramos que sea: dura en sus reivindicaciones, tenaz en la defensa de sus ideales pero positiva, POSITIVA, como su planteamiento principal. Que de esta salimos lo tenemos cada día más claro, la actividad llama a la actividad, las actitudes positivas, la imaginación, el coraje las ganas de emprender, en fin, son como todos sabemos contagiosas y todos nosotros pretendemos convertir ASCEGA en ese ‘foco infeccioso de emprendimiento’ que hoy es más necesario que nunca.”

“…por ese motivo hemos dado un paso al frente y por ese motivo queremos contar con todos vosotros, con todos, porque como escribíamos antes, de esta salimos, seguro, pero de esta saldremos todos JUNTOS.

2013: Aquí nos tienes preparados para luchar.”

Y ha sido así, hemos luchado, habéis luchado, con mayor o menor suerte, pero siempre con el coraje que estos tiempos requieren, quizá sólo por eso ya nos merezcamos algún  reconocimiento, pero estamos seguros de que los homenajes nunca llegarán sino de los que son como nosotros, a nada más podemos aspirar.

Hemos sido críticos, cáusticos a veces, otrora irónicos pero siempre coherentes. Hemos intentado que la sociedad en general, y los que nos gobiernan en particular, escuchen la verdadera voz del emprendimiento, la voz del emprendesario, aquél que no sólo tiene una idea sino que se atreve a ponerla en marcha, aquél que tiene una empresa y que se esfuerza cada día para mantenerla a flote, aquél que lucha por volver a empezar después de que su negocio haya fracasado.

Pero a este libro llamado “ASCEGA” le faltan muchos y apasionantes capítulos por escribir, en especial estamos ansiosos por saber qué nos depara el nº 2014. Ideas para rellenar sus páginas no nos faltan y estamos convencidos de que aquellas se convertirán en proyectos y, a continuación, en realidades. Por eso te necesitamos, queremos que nos aportes tu granito de arena, que te hagas socio si todavía no lo eres, que te animes a colaborar en aquellas iniciativas que pondremos en marcha, o que tú mismo nos propongas otras, queremos que animes a otros emprendesarios como tú a que nos conozcan y a que formen parte de ASCEGA, en definitiva, queremos que sepas que ¡contamos contigo!

También es tiempo de agradeceros, a todos los que lo habéis hecho posible, que hayamos superado este difícil año 2013. Gracias por vuestra dedicación y vuestro esfuerzo desinteresado en cada actividad, en cada paso hacia el objetivo común de hacer que esta asociación de emprendedores valga la pena.

A punto de decirle adiós nos preguntamos ¿hemos tocado fondo los emprendesarios en 2013? Si seguimos haciendo espeleología empresarial y social, un día saldremos por las antípodas de tanto descender.

A cada uno nos ‘aprieta el calcetín’ de un modo u otro, nadie se ha salvado de que el chapapote de la crisis ensucie su economía, y a algunos todavía les espera lo peor, pero, en general, podemos afirmar que viviremos en el averno empresarial en España durante un largo tiempo.

Sin duda nos acostumbraremos a la falta de luz y muy pocos podremos escapar del inframundo (al que, por desgracia, nos acostumbraremos), en definitiva, que no nos quedará otra que ir construyendo desde muy abajo un túmulo cada vez más grande, alimentado con miles de cadáveres de autónomos y pequeñas empresas por el que algunos supervivientes reptarán hasta salir a una nueva superficie.

Quizá los primeros que logren escalar la cima de esa gran tumba serán cegados por un mundo que ya no conocen, quizá no estarán tan preparados para hacer negocios en ese páramo apenas poblado por unos pocos que acapararon todo a costa de repartir miseria, en cualquier caso ellos iniciarán la reconquista y quizá sus herederos logren la victoria y restauren la cordura, y quizá se acuerden del infierno en el que sus antecesores estamos ahora malviviendo y eviten cometer los mismos errores que nos hicieron mirar hacia otro lado mientras la corrupción se instalaba en los entresijos más insospechados de España y con la que llegamos a comulgar sólo porque todos nos reflejábamos en un espejismo de bienestar financiado.

No nos dejemos engañar, seamos realistas, emprender es complicado, el 70 % de las nuevas empresas fracasarán antes de cumplir el tercer año de vida, cada día seguirán cerrando cientos de pequeños negocios y el paro no sólo no se reducirá sino que cada día habrá más personas inactivas en España.

El consumo interno no se va a recuperar de un modo significativo en 2014, las exportaciones no serán la panacea y decidir qué será rentable o en qué valdrá la pena invertir se seguirá pareciendo más a una apuesta que a una reflexión estudiada.

Con este panorama sólo nos queda la antesala de la caridad y ésta se llama ‘esperanza’, una esperanza que debemos alimentar con el único ingrediente que marca la diferencia entre los emprendesarios y el resto: la confianza en nosotros mismos. Si crees que alguien va a venir a salvarte en 2014 o en cualquier otro momento, estás muerto. Sólo te tienes a ti mismo, carga tus pilas de autoestima, toma las decisiones oportunas por muy duras que estas sean y disponte a luchar como nunca lo has hecho.

Nos gustaría equivocarnos y que al escribir dentro de un año las últimas frases de ese capítulo nº 2014, hoy aún inédito, tuviésemos que pediros perdón. Sería un placer rectificar uno a uno los augurios que hemos lanzado, pero mientras esperamos a ver qué sucede, nos gustaría que cada vez que os fallen las fuerzas, que cada día en el que estéis pensando en tirar la toalla o que os invada la total incertidumbre de no saber por donde salir, llaméis a cualquiera de los que formamos ASCEGA y compartamos un verdadero “relaxing of café con leche” os aseguramos que, al acabarlo, ambos estaremos mucho mejor de lo que estaríamos si nos hubiésemos quedado encerrados en nuestros negocios mirando fijamente a la pistola. ¡Felices Fiestas!